Archivo de la categoría: Ambientes Hostiles

Graciosetes

pit3Los chistazos de una generación de humoristas inefables como Emilio Laguna, Marianico el Corto, Paco Aguilar entre otros, crearon el germen de una legión de graciosos, que gracias a torturas como “No te rias que es peor” o “genio y figura“, se han convertido en graciosetes, ahora esos terroristas del humor campan a sus anchas provocando situaciones incomodas por doquier.

Los chistosos sin gracia tienen el problema que ellos no son conscientes de sus limitaciones, se consideran muy graciosos, seguramente en su casa hacían reír a toda su familia, y con la moral de chistosos por las nubes  se ven obligados a repartir altruistamente su don  y hacer feliz a la gente soltando en todos los eventos sociales su humor, que al final,  siempre acaba pareciendo un espectáculo de José Luis Moreno presentando a Félix “el Gato”.

Toda esta parrafada previa es para poner en situación del verdadero infierno que te puede pasar con un gracioso, estar solo con él, y  te suelte todo el repertorio,  seguro que él se descojona de su propio chiste, y tu qué haces? no sonríes, y te expones a una revisión del chiste o su propio director’s cut y a su posterior explicación con la consiguiente cara del humorista de “pobre… no se entera de nada”, te descojonas, solo para que el chiquito de la calzada de turno se sienta bien y no como un aprendiz de jaimito borromeo, la mejor solución, esbozar una ligera sonrisa acompañando a la sonora carcajada que hará el interfecto, así todos contentos, uno mismo no siendo un cabrón sin sentimientos, y el Arevalo de turno, contento pensando que es un humorista de alto nivel y no entiende como no lo ficha Buenafuente o gana el club de la comedia.

Prohibido Imitaciones de Chiquito

Por cierto, parece que se avecina un nuevo paraíso de los chistosos “el club del chiste” en Antena 3, Ufff… una nueva generación se acerca.

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Las vecinas son unas guarras

ivan2No os penséis que esto va en contra de todos los vecinos. ¡NO! Solamente va contra los vecinos/vecinas guarros, que son unos guarros.

Hay vecinos normales, que tienen perrito, lo sacan a pasear, vuelven, cierran la puerta del portal. Estos vecinos tienen niños con bicicletas, las cuales nunca dejan huella. A estos vecinos “normales” no se les nota, cuando manchan algo en el portal lo limpian e incluso tienen un sentido de la estética para/con los demás vecinos respecto con su domicilio.

Pero EXISTEN los vecinos GUARROS, que tienen perrito (se caga y dejan la mierda, ya sea en el portón o en su propio balcón), lo sacan a pasear (y se mea en la farola de abajo), vuelven (comiendo kikos y tirando la bolsa al suelo), y, por supuesto, no cierran la puerta del portal.  Estos vecinos tienen niños con bicicletas marca huellas, que van dejando la huella de la bicicleta por el portal, por el garaje, ¡¡¡¡¡¡POR LA PARED!!!!! GRRHHHHHHHH. A estos vecinos GUARROS sí se les nota, cuando manchan algo en el portal no lo limpian e incluso tienen un sentido de la estética para/con los demás vecinos (y ellos mismos) que roza el chabolismo urbano. 

También existen vecinos brutos, que cuelgan una máquina de aire acondicionado poniendo una canaleta de 3 metros desde la máquina hasta el agujero que han hecho en la pared (la canaleta, por supuesto, del color contrario al de la fachada para que se note más y el agujero de la pared necesitaría de una hormigonera para taparlo).

Después, seguro que a esta gente les ponen un bocadillo de  carne con tomate  con patatas fritas y lo deniegan por que no saben de donde viene la carne, cago en to.


Carritos de Supermercado

doriEstoy pensando seriamente en volver a la vida universitaria. Creo que debía inclinarme por una ingeniería técnica, si, ingeniería de puertos, caminos y canales, como mínimo. O mejor pensándolo bien, debería ser una licenciatura, en física, no, pensándolo mejor en matemáticas, o porque no en Aeronáutica, o en Cuántica. Puedo también, optar por un master, muy de moda ahora, pues creo que no me bastará con un simple cursillo o con la experiencia de otros.

¿Y todo esto con que fin? Pues muy sencillo: conducir bien los carritos de la compra del Mercadona. Si, si, esos monstruos de hierro que se empeñan en ir justo por donde tú no quieres. Aquello en sábado es la guerra. Ves las caras de tus enemigos que vienen en sentido contrario, apretando dientes, sofocado, agarrados a ellos con coraje, empujando y luchando a brazo partido, derrapando en las curvas.

Si, si, parece una exageración, y lo es seguro, pero mira que es difícil. A mi no me valen ninguno de los conceptos aprendidos en mis clases, ni en la práctica diaria de conducir vehículos normales. ¡Es más difícil conducirlos!, ¿quizás si fuera astronauta de la Nasa?, digo yo, que debe ser más fácil pilotar una nave espacial que esto.

Si empujas hacia delante y va cargado no hay quien lo frene. Ni treinta horas de pesas en el gym de elite que tu quieras. No hay bíceps, ni tríceps que lo aguante. Después de corretear por todo el súper, sudandito como una loca, intentando esquivar a otros locos, como yo. ¿Qué pasa, todos en sentido contrario al tuyo? Bordear los grupos de familias al completo, incluido suegras, que invaden los Sábados, esos sitios de recreo familiar. Frenar en el sitio exacto, arrancar de nuevo, esquivar, volver a frenar. Llegas a casa después de dos horas de diversión, sin dinero, con mucho peso, muerta y con ganas de un masaje deportivo como mínimo. Encima en casa no hay nadie para ayudar a la descarga.

Estoy yo pensando, que no voy más a comprar al Mercadona en sábado, sabadote, y que mañana mismo me abro una cuenta segura en un banco y compro por Internet y que me lo traigan a casa.

Adiós amigos del Mercadona, ejercito de sufridores.


Encuentros

La verdad es que no sé si esto le pasa a más gente o sólo a mi y a mis graves problemas de sociabilidad, pero no es un momento muy tenso cuando vas con un amigo por la calle y de repente alguien que solamente él conoce lo para y se ponen a hablar, ahí están ellos dos, comentando sus cosas en una conversación cerrada y que no te incumbe, y a un metro escaso estás tú sin saber bien que hacer. No te puedes meter en la conversación, eso está claro, pero tampoco permanecer cerca, da la sensación de cotilla, pero si te vas eres un desagradable, y si los haces, ¿cómo?,  ¿le dices a tu amigo que lo esperas en algún lado ? o ¿te alejas muy despacito hasta una distancia segura, y finges ver un escaparate o enredar con el móvil?. Todas las opciones son horribles, yo opto por tener colegas igualmente asociales que no tengan más conocidos.

Hacía mucho tiempo que no se actualizaba el Blog, he estado muy liado el mes anterior, pero volveremos a actualizar con regularidad.


Un día de cine, un paseo por el cabreo

Yo creo que sería más práctico, que la película empezara cuando se sienta el gordo de turno.

Y va esto, porque yo voy poco al cine y no porque no me guste. Es difícil compaginar la vida diaria, niños, marido, visitas inoportunas, etc … con tal deleite de relax, tranquilidad y buen gusto, delante de una pantalla gigante, con un sonido envolvente, con la oscuridad, el silencio, y la emoción de esa peli que esperas hace tiempo, claro, si te deja como digo, el gordo de turno. Y no es que tenga nada contra los gordos, pero ¿tenia que ser precisamente él y no otro que estuviera al final de la dieta?.

Me “pertreche” en mi butaca, las palomitas, el agua, las chuches y el abrigo polar, que esa es otra ¡Dios como ponen el aire!. Estos no entienden de ahorro energético. Se oscureció la sala, salieron los títulos, todo iba bien, “cuatro gatos” viendo la peli, aquí y allí y justito en ese momento interesante que empiezas a arrancar motores cerebrales llega el que siempre viene tarde. No trae la entrada en la mano, no sabe bien en que fila y butaca va, viene con una prole de críos que alborotan lo suyo, no hay luz, no aviso al acomodador y a partir de aquí lo que hace es incordiar a todo ser humano que intenta concentrarse. Cinco minutos tardo en encontrar lo suyo y yo intentando esquivarle, estuve por decirle que si quería lo cojía yo en brazos durante toda la peli. Hubo un momento que se quedo como petrificado mirando la butaca. ¡Anda bobo, si se han caído los números! y no hacia nada, ni buscaba soluciones ¿le habrá dado un “”yuyu”?. Después preguntó al que estaba delante, al que estaba detrás, al que estaba al lado. Encendió la luz de reloj y después la del móvil para ver los números y cuando parecía que ya estaba todo resuelto, resulta que su butaca estaba justo en el otro lado de la fila, justo en el otro lado de la sala. Cinco minutos perdidos, cabreo generalizado, “protesteo” bajo cuerda, rechinar de algún diente, acomodación de nuevo en la butaca, referencias mentales a la pobrecita madre de alguno. Sssssssss. Silencio la peli empezó hace 10 minutos. ¡Que me devuelvan el dinero proporcional o que castiguen al gordo de rodillas por llegar tarde!.


¡Viva el Día de la Madre!, si, si pero que viva lejos

Viva el día de la madre, si pero que viva lejos para algunas madres petardas.

Tiene narices, que escoja una un día tan señalado, al igual que hacen yo creo todas las madres y te salga tan mal. Porque si hay tres días difíciles para encontrar donde comer son: el día de Reyes, el día del Padre y el día de la madre. Todo el mundo come fuera de casa estos días. Pues como digo y como decía Laprianita en otro reniego, hay que tener cuidado con el poco cuidado que tienen algunas madres. Vaya, vaya comidita del día de la madre. Yo creo que por librarme de la cocina una no mide bien el riesgo físico que corre. Es que hay gente que cree, que el mundo, es solo suyo y sus hijos de todos. Y va esto por la comidita que me han dado los niños de la mesa próxima. Mientras sus padres comían tranquilos y sosegados, no se les ocurrió otra cosa, que darles un balón, para que jugaran al fútbol. ¡Tres paradas he hecho! y no he jugado jamás a esto. Y los padres sonrientes y a lo suyo. Que tensión de comida, que estrés, que mal engullir, si, si, porque estaba loca por marcharme de allí y comerme un huevo frito en mi casa tranquilita. Y los padres que cachazas, claro como ellos estaban viendo el partido desde la tribuna lateral, sin riesgo físico, ni peligro alguno, pues a los demás que nos den. Mis hijos ya de broma me cantaban hasta los goles y los ¡uyyyyy!, cuando el balón me rozaba la cabeza. Hubo un momento que me dije como pille el balón lo rajo. Y en otro pensé, menudo reniego les espera a estas “pavas””, porque no se su nombre, sino lo pongo en mayúsculas y todo. Hay gente que cuando sale se creen que son solos y que los demás tenemos la obligación de cuidarles y educarles a sus hijos.

Hoy les ha tocado a las madres por ser su día, aunque la educación es cosa de los dos progenitores.

El próximo día de la madre me pido yo un pollo frito y me “repantigo” en la silla de mi casa, tranquilita, con mis dos fieras amordazadas. Y por cierto feliz día de la madre a estas madres que no movieron un dedo, Estas si que saben.


El Primero en irte

Como continuación del aquel post sobre quedarte en casa cuando tus amigos salen, hoy quiero renegar sobre otro aspecto de las salidas nocturnas; la despedida, el tenso momento de “acho… me voy para casa” cuando eres el primero en decirlo, toda la situación es una mierda en si, porque si el hecho de ser un flojo no es suficiente, tus colegas, muy acertadamente, te lo recuerdan con un; “a esta hora y ya te quieres ir…. buahhh, que flojo” y a partir de aquí todas las opciones son horribles: si a tus amigos le da igual que te vayas o no, y no intentan convencerte que te quedes, da que pensar, a lo mejor tú eres el amigo gilipollas que todo grupo de colegas tiene, que seguramente no le caes bien a ninguno pero como siempre estuviste ahí, que se va hacer, tienen que cargar contigo como una losa a la espalda hasta el resto de los días. Si te intentan convencer es un infierno, te atacan con las consabidas frases del tipo, “Ahhh… Tío mierda” o te engañan con el típico “venga… nos tomamos la última y nos vamos todos“, que no se si solo es para engañarte a ti, o es verdad que todos se están engañando todos a si mismos, como haya salido alguno de los que sale poco, es seguro que soltará esta frase “tíoooo… para un día que salgo…“, y el problema es que cuando toca tomar la decisión, una decisión mas dura que “la decisión de Sophie“, si cedes a la mínina presión y te quedas, no tienes ninguna personalidad, y eres mas simple que un cubo, si te haces de rogar eres un gilipollas y si en el mejor de los casos aciertas el momento preciso para no hacerte de rogar y no ceder demasiado rápido, vuelves de fiesta sabiendo que estás hecho polvo y vas a estar deambulando por los bares pidiendo clemencia.

La mejor forma es desaparecer como un Splinter Cell, sin mediar palabra, en cuanto los colegas están despistados, huir como un cabrón… y sí.. es muy cobarde, pero te ahorras todos los problemas que conlleva irte el primero y además siempre puedes decir que conociste a unas suecas y acabaste en un túnel de lavado en pelotas.

y sí… el pensamiento de cabreo es el clásico lenguaje de cabreo de Mortadelo y Filemón.