Mis gafas de “ve” de cerca

doriDesde hace más de un año son mis amigas inseparables, mis mejores amigas. Yo he llegado a esa edad imprecisa en la que selecciono las amigas, pero estas me llegaron sin buscarlas. Son mis gafas de “ve” de cerca. Esas inseparables e incondicionales de mi vida.

Yo fui al oculista con la ilusión de algo pasajero, no para traerme unas gafas puestas de por vida ¡Pobre ilusa! Ya le dije yo, optimista toda, que me las pondría en “un por si acaso”, y el “por si acaso” cada vez es más común. Hasta el punto de que el otro día se me rompió un cristal y yo con el en la mano, parecía que asistía al acto más triste del mundo, casi quise llorar, me sentí agobiada, como si el mundo se viniera encima. Empezaron las taquicardias de pensar que como mínimo tres días entre voy y vengo tendría que estar sin ellas, sin leer, si trabajar en el ordenador, frotándome los ojos, sin ir de tiendas, ahora que llega el otoño y que por lo visto, y siempre según mandato de El Corte Inglés, tenemos que adorar el frio (¡que asquito!), porque ¡a ver! ¿Se han vuelto locos?: Los libros, cada vez tienen la letra más pequeña, ¿será para ahorrar en eso de cortar árboles? Los ordenadores, cada vez tienen como estándar letras más pequeñas, ¿será para ahorrar espacio? Las etiquetas de la ropa, bolso y complementos, tienen los precios cada vez más pequeños, que mas de una que yo conozco, se ha llevado una sorpresa a la hora de pasar la visa, ¡por muy oro que sea!. Las indicaciones de cualquier manual de cualquier aparato, medicina, etc cada vez están en “letrita” más pequeña. Como si no fuera difícil entender la nueva tecnología por sí misma, para aquellos que crecimos con la comba, el aro, la pica etc. Por no hablar de contratos, documentos en los que la “letra pequeña” ya no es una llamada, no, es todo el documento. Y ¡Ya puedes ya!, alejar el documento de tus ojos, estirando los brazos al infinito, que como no tengas unos Gadgeto Brazos vas lista. Yo ya tiro de las nuevas generaciones, o sea mis hijos, como mínimo, para la medicina. Cualquier día, en una de esas, aprovechándose y como quien no quiere la cosa, me mandan al otro mundo por sobredosis. ¡ Ah! ¡Yo no he sido, no me han visto, no tienen pruebas!, como dice Bart Simpson.

Yo entiendo que los lectores de Renegando en su mayoría jóvenes (y que deben andar muy ocupados empezando a vivir, pues no escribe ni Dios por aquí), sean adictos a la play, nintendo, MP4, ordenador de última generación, etc. Yo, me declaro adicta a mis gafas de “ve”. Pues sin ellas no veo ni “dos en un burro”.

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2 responses to “Mis gafas de “ve” de cerca

  • elmalditopit

    Es cierto que últimamente estamos poco renegadores, pero desde hace una temporada tengo un reniego que me tiene bastante cabreado, mañana intentaré subirlo.

  • lapriana

    ¡hay amiga mía! lo de las gafas de ve y los daños colaterales son muy compartidos por la gente de cuarenta para arriba.
    A mi también me paso el mismo caso extraño, que de un día para otro las letras de los libros…bueno, las letras en general, se volvieron de repente super super super pequeeeeeñas.

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