Una de probadores

doriMe encanta salir de compras y ahora en Navidad es casi obligado. Pero todavía, no me explico yo, como a los hombres les encanta acompañar a sus esposas o compañeras para ir a comprar “trapitos” para fin de año.

No hay tienda de moda que se precie, donde no te encuentres a un señor en el pasillo de probadores, haciendo de cambiador de ropa, comentarista de moda, perchero humano, o simple mirón. ¿Se los llevan o van voluntariamente?.

¿Qué pintan allí, como helados, con cara de aburridos y de circunstancia?.Juro que me aseguré de que justamente hoy, había partido de fútbol. A mi sinceramente me intimida y me reniegan, pues en mi trajín de ir y venir me tropiezo con ellos, te miran con cara rara. Y para rara la que tiene ellos.

Unos están para cambiarles las tallas a sus señoras, que todavía no se han enterado que por mucho que te guste la talla 40, hace años que la abandonó. Van como zombis, con la ropa en la mano, en busca de una dependienta que les ayude, perdidos en el mundo incomprensibles de mujeres que como yo tienen el ropero llego de ropa. ¿Para qué más?. Juro aquí que ni yo misma lo entiendo.

Otros, están simplemente de percheros humanos, para que sus señoras les pongan sobre los brazos aquello que no quieren.

Otros están para dar su opinión, se les oye, porque en un probador de señoras no hay secretos. ¡Los pobres! como nos van a decir, que el paso del tiempo y la ley de la gravedad hace estragos en nosotras, para que el enfado nos dure todo el día, después de quemar la visa oro. ¿Como nos van a decir, que ese traje de noche, superguay, no nos queda bien?. ¿Como se van ellos a atrever con semejante “fiera” que se mueve entre “modelito” y “modelito”, con el “cabreo” generalizado de “lo que gusta no me lo puedo poner y lo que me puedo poner no me gusta”?.

Yo, me siento incomoda, porque en alguna ocasión, no habría necesitado vestirme completamente, cremallera de pantalón subida incluida y habría bastado con asomar la cabeza y llamar a la dependienta, para pedir, lo que todas pedimos, una talla más. Si señoras, yo también, confieso que no entiendo bien de tallas, altura, peso y edad, sobretodo a partir de cierta edad. Pero, como están ellos allí, formando parte del decorado, una reniega, reniega y vuelve a renegar y se viste como para una boda.

Por estar, están, ¡hasta en los probadores de ropa interior!, que digo yo, que donde se queda el glamour, si te la vieron antes de enseñársela en casa y en la intimidad.

No he probado yo, a invitar a mi marido, para que amplíe su repertorio de vivencias vitales. A ver si cuela.

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2 responses to “Una de probadores

  • lapriana

    mujer…es que hay hombres que disfrutan haciendo de percheros, acompañando a su chica, dando su opinión…
    en mi caso prefiero la soledad a la compañia de M…. o compañia femenina, compro mejor, sin tensiones…aunque no creas que me vuelve loca probarme modelitos, mas bien me incordia un montón desvestirme, volverme a vestir, salir fuera del minusculo probador para ver el efecto lejania y, después de hacer juegos malabares en el miniespacio si resulta que la prenda no te queda como tu pensabas…vuelta a empezar…salir de compras con demasiado optimismo no creas que me seduce demasiado, después te tomas unos disgustos que para que contar.

  • db

    Ya somos dos. La segunda parte de mi reniego va también de eso.

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