Un día de cine, un paseo por el cabreo

Yo creo que sería más práctico, que la película empezara cuando se sienta el gordo de turno.

Y va esto, porque yo voy poco al cine y no porque no me guste. Es difícil compaginar la vida diaria, niños, marido, visitas inoportunas, etc … con tal deleite de relax, tranquilidad y buen gusto, delante de una pantalla gigante, con un sonido envolvente, con la oscuridad, el silencio, y la emoción de esa peli que esperas hace tiempo, claro, si te deja como digo, el gordo de turno. Y no es que tenga nada contra los gordos, pero ¿tenia que ser precisamente él y no otro que estuviera al final de la dieta?.

Me “pertreche” en mi butaca, las palomitas, el agua, las chuches y el abrigo polar, que esa es otra ¡Dios como ponen el aire!. Estos no entienden de ahorro energético. Se oscureció la sala, salieron los títulos, todo iba bien, “cuatro gatos” viendo la peli, aquí y allí y justito en ese momento interesante que empiezas a arrancar motores cerebrales llega el que siempre viene tarde. No trae la entrada en la mano, no sabe bien en que fila y butaca va, viene con una prole de críos que alborotan lo suyo, no hay luz, no aviso al acomodador y a partir de aquí lo que hace es incordiar a todo ser humano que intenta concentrarse. Cinco minutos tardo en encontrar lo suyo y yo intentando esquivarle, estuve por decirle que si quería lo cojía yo en brazos durante toda la peli. Hubo un momento que se quedo como petrificado mirando la butaca. ¡Anda bobo, si se han caído los números! y no hacia nada, ni buscaba soluciones ¿le habrá dado un “”yuyu”?. Después preguntó al que estaba delante, al que estaba detrás, al que estaba al lado. Encendió la luz de reloj y después la del móvil para ver los números y cuando parecía que ya estaba todo resuelto, resulta que su butaca estaba justo en el otro lado de la fila, justo en el otro lado de la sala. Cinco minutos perdidos, cabreo generalizado, “protesteo” bajo cuerda, rechinar de algún diente, acomodación de nuevo en la butaca, referencias mentales a la pobrecita madre de alguno. Sssssssss. Silencio la peli empezó hace 10 minutos. ¡Que me devuelvan el dinero proporcional o que castiguen al gordo de rodillas por llegar tarde!.

Anuncios

4 responses to “Un día de cine, un paseo por el cabreo

  • lapriana

    Que lo castigen, que le prohiban la entrada durante un tiempo, como en la biblioteca cuando te pasas en la entrega de un libro….¡que assssco me dan esta gentuza!…yo procuro estar un rato antes, me gusta toda la ceremonia cinefila, primero me acomodo en el sitio, después rezo para que los de al lado sean buena gente, para que no hagan mucho ruido, para que no hablen en exceso…en fin, ya me entiendes.., y después observo al personal, los modelitos de ellas, los de ellos..pero todo esto calladita, solo mirando..asi que si llega un gordo tarde, o un fibroso, un el tio mas guapo del mundo, pues eso, me acuerdo de todos sus ancestros ¡mas o menos como tu!

  • elmalditopit

    A mi en el cine lo que mas me revienta son los que llevan comida, ya sean palomitas, patatas fritas, nachos… entre el olor y el ruido me dan ganas de arrancarles las tripas, que solo son dos horas, que si aguantan sin mear ese tiempo, seguro que pueden estar sin comer también.

  • Férula

    Jé jé que verdad como puño, pero qué sería del los días de cine (eso sí por Dios que no sean todos) sin esos incordiosos habladores, crios, parejitas, ronquidos, móviles e incluso algún pedete que otro jí jí. Más divilla, más vidilla, que si la peli es una kk por lo menos tendremos algo de qué hablar después

  • Anchiano

    Joder, como sois. Yo recuerdo una vez, en el estreno de “Robin Hood, príncipe de los ladrones”, la protagonizada por Kevin Costner, que nos metimos, vete a saber por qué, justo al final de la sesión anterior en mitad del clímax final, en plena oscuridad, llamandonos los unos a los otros y tocando las cabezas de la gente. La cosa está en que la gente se partió la caja a nuestra costa, aunque supongo que más de uno mentó a nuestras madres mentalmente.

    Pero vamos, que donde se ponga ir al cine c0n toda su parafernalia (gordos torpes con parentela revoltosa incluidos), que se quiten los “deuvedés” y los “diuveequis” de jamón de la mula.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: