Los “Mandamás” y el niño gordo del bombo

ivan2.pngHe de decir que a mi me encanta la Semana Santa, todos los años por esas fechas, me cojo el programa oficial que envía el ayuntamiento a todas y cada una de las casas, y me voy a ver las procesiones. Nos santiguamos cuando pasa el paso del Cristo de la cofradía de mi barrio, la gente aplaude cuando zarandean a la Virgen, e incluso de vez en cuando pongo la mano para ver si me da algún nazareno un caramelo. Pero existen dos personajes que llegan a generar en mí un renegamiento superior al que produce el Real Madrid cuando juega en algunas ocasiones.

Cuando estamos viendo una procesión, y vemos a nazarenos grandes, pequeños, con gafas más grandes que los agujeros de la sotana; los hay que dan caramelos, los que te queman con la cera del cirio, todos ellos entrañables. Pero dentro de los pasillos de nazarenos existe un tipo de nazareno que da miedo: LOS MANDAMÁS. Se pasean con el bastón de cofrade y van pegando gritos a los pobres nazarenos de turno: ponte aquí, échate para allá, ¡más deprisa!, échate a un lado,… Los ves avanzar de un extremo a otro de la procesión con unos aires paramilitares y mirando por los agujeros de la sotana, que ni el mismísimo comandante Marcos. ¿Quién concede la autoridad a dichos personajes?, es que parecen verdaderos comandantes dirigiendo a un ejercito (de nazarenos con caramelos). Lo que más renegamiento me produce, es cuando dan con la vara de mando sobre el alquitrán, como diciendo ¡aquí estoy yo y no me tosáis!

El otro personaje que produce mi renegamiento, no por mí, sino por ellos mismos, son los niños que tocan el bombo en la banda de cornetas y tambores. No se quién realiza el casting y la selección para dichas bandas, pero ¿os habéis dado cuenta que siempre ponen atrás y con los bombos a los niños gorditos? Es una discriminación total, es como cuando en el colegio se echan pares o nones para elegir compañero de fútbol, y al niño gordo siempre le toca ser elegido último, y por supuesto jugará de portero. Así claro, esos niños frustrados, golpean el bombo sin piedad, como sin ganas, pero con mucha fuerza, arrasando los tímpanos de los pobres ancianos y niños que ven la procesión.

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3 responses to “Los “Mandamás” y el niño gordo del bombo

  • Futbol Argentino Mexicano y espanol » Los “Mandamás” y el niño gordo del bombo

    […] sandritta Escribio un articulo buenisimo hoyAqui hay un pedazo del articuloEs una discriminación total, es como cuando en el colegio se echan pares o nones para elegir compañero de fútbol, y al niño gordo siempre le toca ser elegido último, y por supuesto jugará de portero. Así claro, esos niños frustrados, … Lea el resto de este fabuloso articulo here Posted in Uncategorized Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post. Post a comment or leave a trackback: Trackback URL. […]

  • Pich

    Muy bueno calamonte.

  • Anchiano

    Esto de la Semana Santa tiene sus peligros. El día de la carrera oficial de mi tierra (en la que varios pasos transcurren por el mismo sitio), cogimos un lugar privilegiado entre el barullo y los vimos pasar todos, no sin cierta resignación por mi parte, que tuve la precaución de comprarme cuatro paquetes de pipas para no sucumbir al aburrimiento (uno que se entretiene con poco).
    Llegando ya el último de los pasos, en el que desfilaban, junto a nazarenos, niños con canastas y bandas de música, las fuerzas vivas de la ciudad (el alcalde-presidente, militares, guardias civiles y un largo etcétera), apareció un tio vestido de manera muy rara (entre una imitación del Papa con cruze de caballero de la orden del Temple) y con cara, o bien de haberse metido diez carajillos por aquello de entrar en calor, o que no se encontraba muy bien de salud. Pero vamos, a mi en conjunto, me recordó un huevo al legendario Fumanchú y así se lo expresé a mis amigos, con el cachondeo general que os podeis imaginar. Pero he aqui, que uno de los escoltas me oyó, con la oreja no cubierta de pinganillo y me dirigió una mirada asesina. Yo me sorprendí por el hecho de que el guardaespaldas supiera quien es Fumanchú y todavía más, que por ende, tambien le hubiera encontrado el parecido . Por lo visto el Fumanchú debería ser un pez gordo.
    Aún respetando los usos y costumbres de la gente, considero que si Jesús levantará la cabeza y viera tanto trono, tanta purpurina, tanto cirio, tanto fumanchú, tanto mandamás y tanto gordo del bombo, cogería un palo y lo reduciría todo a astillas, como ya hizo una vez junto a sus apóstoles con los mercadillos levantados a las puertas del templo de Jerusalén. Un saludo.

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