Los diez reniegos

  1. Reniego de aquéllos, que bajo una máscara de huérfanos desvalidos, almas torturadas, infelices, se revelan vampiros misóginos y atrapan, muerden y beben la sangre de sus víctimas que, ya inútiles e inermes, yacen a lo largo de su camino.
  2. Reniego de los tipos, que van y vienen, dan vueltas de norte a sur, este u oeste con el viento, veletas en lo alto de la tarima, o suben y bajan como los caballitos de la feria.
  3. Reniego de los que, cabreados por algo o por nada, por poco o por mucho, con alguien o con todos, vierten su ira en quien primero pillan, pagando justos por pecadores. (Y Para el cabreo Pastillas Timoteo)
  4. Reniego de aquellos niños atrapados en cuerpos de hombre en perpetua edad del pavo, peterpanes a la búsqueda de wendis sucesivas o intercambiables que culpan a los demás de sus limitaciones y del dolor que ellos mismos provocan.
  5. Reniego de los premios nobeles del humo, los catedráticos de la nada, de los reyes del mambo y el chachachá, lideres sin liderazgo, que necesitan su público y no hablan si no es para sentar cátedra y van a ser aplaudidos o levantar olas de admiración.
  6. Reniego de los Humphrey Bogart de pacotilla, que se mantienen alejados y levantan muros a su alrededor para mostrarse interesantes, porque conocen la pérdida de interés que provocan en las distancias cortas. (Como dice una linda y entrañable amiga: “Mejor pasar por necio, ignorante y estúpido que hablar y disipar la duda”).
  7. Reniego de aquellos a los que sólo el alcohol humaniza y reconcilia con el resto del mundo, soltándole la lengua y los sentidos.
  8. Reniego de los t profundos, poseedores que toda la experiencia y todas las respuestas a las grandes y pequeñas preguntas y enigmas, filósofos de altos vuelos y bajas camas y que son más simples y planos que el carajo.
  9. Reniego de los seres constreñidos, encorsetados mentalmente y en permanente posición de ataque, carentes de espontaneidad, que ensayan sus chistes y sus bostezos repitiendo lo repetido y vuelto a repetir, el cuento de nunca acabar, en los que suena a falso hasta su respiración. Y mienten, mienten y mienten hasta convertir su vida en una imperfecta mentira.
  10. Pero ante todo, reniego de mí misma por consumir tiempo y pensamiento en ellos y porque, a pesar de todo, a alguno de esos tipos le tengo cariño y, aflorando mi instinto maternal y obviando todo trámite administrativo, lo he adoptado.

angela.pngEstos diez reniegos se encierran en dos: Esto lo escribí en un momento en el que estaba muy pero que muy cabreada y a mí, como los fines de semana, los mosqueos se me pasan en un pis- pás. (ahora no me acuerdo ni la razón de mi enfado). Y que nadie es perfecto.

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7 responses to “Los diez reniegos

  • siguelashuellas

    joder niña ¿donde te encuentras a estos especímenes? espero que no te los encuentres a diario, seria traumatico

  • Bedid

    Pues a diario afortunadamente, no pero sí con cierta asiduidad. Lo bueno es que es una sola persona y además no tiene ni media hostia; en el fondo es buena gente pero no se ha dado cuenta aún; le falta un toque de felicidad.

  • bedid

    Y lo de que le falta un toque de felicidad no lo he dicho yo, sino una buena amiga mía que también conoce a aquél tipo.

  • caimanero

    Joder hacía 1 mes que no visitaba este rinconcito. Vaya nivel no?
    Me gusta, me gusta, me gusta …..
    Seguimos

  • Dori

    Bonita, que bonito es poder deahogarse con tanto estilo. No pienses en el tipo, no merece la pena.

  • Prianita

    Vaya, estoy con tus 3 primeros renegamientos, porque no podria definirlos mejor , los tengo presentes todos los dias , y la verdad que mejor ignorar y pensar que lo que veo, escucho y cuentan es solo producto de mi imagrnacion ,de esa forma no me afecta nada, creen que no se nada y lo se todo.

  • Dbgym a Salmita

    Lo has clavado con mucha genialidad. Yo también conozco al menos a dos tipos asi. Cuidado la tonteria se pega. La infelicidad se contagia y la gilipollez también. Ojo con las adopciones peligrosas, mejor un perro o un gato, dan menos problemas. Al fin y al cabo no vas a redimir a nadie y cada uno elige su camino en esta vida y cambiar se puede siempre que se quiera solo hay que esforzarse un poquito. Dejar de mirarse el propio ombligo para mirar los ojos y el corazón de los demás. Dejar de escucharse a uno mismo para enriquecerse con las palabras de los demas. Diselo a ese tipo a ver si se entera y aprende algo y dejas tu de renegar, regadora, que eres una renegadora nata.

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