Las vecinas son unas guarras
Enero 29, 2009
No os penséis que esto va en contra de todos los vecinos. ¡NO! Solamente va contra los vecinos/vecinas guarros, que son unos guarros.
Hay vecinos normales, que tienen perrito, lo sacan a pasear, vuelven, cierran la puerta del portal. Estos vecinos tienen niños con bicicletas, las cuales nunca dejan huella. A estos vecinos “normales” no se les nota, cuando manchan algo en el portal lo limpian e incluso tienen un sentido de la estética para/con los demás vecinos respecto con su domicilio.
Pero EXISTEN los vecinos GUARROS, que tienen perrito (se caga y dejan la mierda, ya sea en el portón o en su propio balcón), lo sacan a pasear (y se mea en la farola de abajo), vuelven (comiendo kikos y tirando la bolsa al suelo), y, por supuesto, no cierran la puerta del portal. Estos vecinos tienen niños con bicicletas marca huellas, que van dejando la huella de la bicicleta por el portal, por el garaje, ¡¡¡¡¡¡POR LA PARED!!!!! GRRHHHHHHHH. A estos vecinos GUARROS sí se les nota, cuando manchan algo en el portal no lo limpian e incluso tienen un sentido de la estética para/con los demás vecinos (y ellos mismos) que roza el chabolismo urbano.
También existen vecinos brutos, que cuelgan una máquina de aire acondicionado poniendo una canaleta de 3 metros desde la máquina hasta el agujero que han hecho en la pared (la canaleta, por supuesto, del color contrario al de la fachada para que se note más y el agujero de la pared necesitaría de una hormigonera para taparlo).
Después, seguro que a esta gente les ponen un bocadillo de carne con tomate con patatas fritas y lo deniegan por que no saben de donde viene la carne, cago en to.
Carritos de Supermercado
Enero 28, 2009
Estoy pensando seriamente en volver a la vida universitaria. Creo que debía inclinarme por una ingeniería técnica, si, ingeniería de puertos, caminos y canales, como mínimo. O mejor pensándolo bien, debería ser una licenciatura, en física, no, pensándolo mejor en matemáticas, o porque no en Aeronáutica, o en Cuántica. Puedo también, optar por un master, muy de moda ahora, pues creo que no me bastará con un simple cursillo o con la experiencia de otros.
¿Y todo esto con que fin? Pues muy sencillo: conducir bien los carritos de la compra del Mercadona. Si, si, esos monstruos de hierro que se empeñan en ir justo por donde tú no quieres. Aquello en sábado es la guerra. Ves las caras de tus enemigos que vienen en sentido contrario, apretando dientes, sofocado, agarrados a ellos con coraje, empujando y luchando a brazo partido, derrapando en las curvas.
Si, si, parece una exageración, y lo es seguro, pero mira que es difícil. A mi no me valen ninguno de los conceptos aprendidos en mis clases, ni en la práctica diaria de conducir vehículos normales. ¡Es más difícil conducirlos!, ¿quizás si fuera astronauta de la Nasa?, digo yo, que debe ser más fácil pilotar una nave espacial que esto.
Si empujas hacia delante y va cargado no hay quien lo frene. Ni treinta horas de pesas en el gym de elite que tu quieras. No hay bíceps, ni tríceps que lo aguante. Después de corretear por todo el súper, sudandito como una loca, intentando esquivar a otros locos, como yo. ¿Qué pasa, todos en sentido contrario al tuyo? Bordear los grupos de familias al completo, incluido suegras, que invaden los Sábados, esos sitios de recreo familiar. Frenar en el sitio exacto, arrancar de nuevo, esquivar, volver a frenar. Llegas a casa después de dos horas de diversión, sin dinero, con mucho peso, muerta y con ganas de un masaje deportivo como mínimo. Encima en casa no hay nadie para ayudar a la descarga.
Estoy yo pensando, que no voy más a comprar al Mercadona en sábado, sabadote, y que mañana mismo me abro una cuenta segura en un banco y compro por Internet y que me lo traigan a casa.
Adiós amigos del Mercadona, ejercito de sufridores.