De todas las armas de destrucción masivas que existan en el mundo hay dos, que mira, que somos raros los humanos y amigos de maltratarnos a nosotros mismos. Tienen que ver con los complementos que usamos los hombres y las mujeres.

Voy a empezar por ellas:

Los zapatos. ¡Vamos a ver ¡ ¿para que queremos ese ejército de zapatos en casa? Hay que ser “masocas”. Altos, altísimos, estrechos, estrechísimos, con tacones de púa, que a ver quien es la guapa que mantiene el equilibrio y el tipo con ellos. Cuanto más sufridos más bonitos. Uno para cada acto y momento y después siempre llevamos los mismos puestos y si no, los llevamos de repuesto a cualquier acto que se precie y en el momento baile, como de “birle-birloque” nos escapamos al coche y ¡zas¡ cambiazo. ¡Ay hipocritillas¡. Los fabricantes se han vuelto locos o qué. No saben que yo sufro una revolución hormonal y que tengo mi propio sistema de tortura natural. No necesito ayuda. Nosotras estamos chifladas o qué. ¿Dónde tenemos el “chip” práctico?. No tiene otra explicación tanto sufrimiento femenino, por no hablar de otras prendas intimas que perduran en el tiempo desde la época de mi abuela y son elementos de compresión corporal, maquinas de tortura particulares.

La corbata: Hay que ser del genero “Gili”, para inventar un complemento que amenaza seriamente con ahogarnos. ¡ Ni que no tuviéramos bastante con la vida diaria! , la hipoteca, la crisis ( ¿He dicho Crisis?, perdón), los niños, el vecino del quinto que invade mi plaza de garaje con ese coche de lujo, la “plasta” de mi mujer con las reparaciones caseras, justito el sábado de descanso, mi suegra, el gato peludo, el compañero plastamonotema y más. Y mira que por mucho que quieran son feas, y si lo piensas bien, ¿Qué pintan en medio de la barrigota?, hay colgando, como si fuera un babaté o una extensión de tu propia lengua y encima atentando contra tu sistema respiratorio y circulatorio. Menos mal que este verano el “lumbreras” de nuestro Ministro de Industria a dado un “indulto” colectivo a los valientes portadores de tal adorno, con la excusa del ahorro energético, la capa de ozono y no se que más. ¡Anda que no es listo este ni “na”!. Si porque no te lo pierdas, encima la tienes que llevar con camisita de manga larga y con chaqueta, eso para remate final de la tortura

Bueno aunque reniego de esto me encantan los zapatos de tacón, en la parte que me toca como mujer y los señores con corbata.

Jodiendo el verano

Septiembre 17, 2008

Se acaba el veranito, las tardes de piscina, los modelitos ligeros y escotados, se acaba la alegría, el colorido, las cervecitas hasta las tantas, se acaba lo bueno y bonito de las estaciones del año ¡que pena más grande!… ¿o no? porque con el fin del estío también acabaran esas fiestas populares de larga tradición y rancio arraigo, esas malditas fiestas sangrientas que tanto les gusta a un amplio sector de verdugos insensibles, conforme pasa el tiempo y cumplo años, mas radical me vuelvo en contra de esas manifestaciones populares que se extienden a lo largo de todo el país y que se basan principalmente en humillar, apalear, taladrar con dardos y quemar a un pobre toro ¿Qué alguien me explique donde coño está la diversión porque yo no la veo por ninguna parte? Como una mente que el resto del año funciona con normalidad puede encontrar placer y juerga en algo tan triste, tan denigrante como causar dolor a un ser vivo y reír ante el aturdimiento que sufre el pobre animal, ante el dolor que indudablemente se le esta causando, no entro en el tema de las corridas de toros, no me gustan pero, al menos cabe la posibilidad de que torero y toro se enfrentan casi en igualdad de condiciones (CASI), de cualquier manera no es el tema de mi reniego, hoy he visto (o entrevisto) como un pueblo se divertía martirizando y asesinando a un toro, como el trofeo era los testículos del pobre animal….sinceramente me resultó vomitivo, cobardemente tuve que cambiar de canal y respirar hondo para dejar de soltar improperios a la pantalla del televisor, lo peor no eran las risas de los verdugos, la justificación de que es una fiesta ancestral bla, bla, bla, lo peor es que por lo visto estaba costeada por la junta de Castilla, ¡dios, que vergüenza! , lo peor es que como esta hay cientos de ellas repartidas por todos los rincones, lo peor es que muchos de esos pueblos tienen carencias de polideportivos, bibliotecas, piscinas cubiertas… por falta de presupuestos, pero el toro sangrando que no falte, las lanzas asesinas que no falten, el publico jaleando el dolor y el sometimiento de un ser que tiene sentimientos, que no falte, no sea que se pierda la ancestral costumbre de matar, que ya sabemos que esto nos viene de cuando vivíamos en cuevas y hay que seguir practicando por si tenemos que volver a ellas…

En fin, que espero que algún día termine esta mierda que amparándose en tradiciones sigue coexistiendo con la tecnología, con los cielos cuajados de satélites… una vez, hace ya mucho tiempo, se consiguió terminar con la quema de brujas, con la letra escarlata que obligaban a lucir a las adulteras, con los ahorcamientos públicos… menos mal, porque hubiese sido terrible seguir con esa practica por no perder la costumbre, espero de igual manera que esta aberración de la diversión, que esta falta de imaginación costeada con dinero publico acabe de una jodida vez… me asquean esas cabezas cuadradas, obtusas, huecas, capaces de babear como lerdos ante el dolor ajeno, me sorprenden que sean capaces de rebuscar en sus retorcidas mentes palabras para justificar tanto retorcimiento mental… ¡ que os den a todos y a cada uno por la parte del cuerpo que mas os duela ! que un jodido dardo se desvíe y os acaricie el lomo! aunque solo sea levemente, lo mismo ese roce hace que la sensibilidad perdida vuelva a formar parte de vuestras vida.

Yo creo que sería más práctico, que la película empezara cuando se sienta el gordo de turno.

Y va esto, porque yo voy poco al cine y no porque no me guste. Es difícil compaginar la vida diaria, niños, marido, visitas inoportunas, etc … con tal deleite de relax, tranquilidad y buen gusto, delante de una pantalla gigante, con un sonido envolvente, con la oscuridad, el silencio, y la emoción de esa peli que esperas hace tiempo, claro, si te deja como digo, el gordo de turno. Y no es que tenga nada contra los gordos, pero ¿tenia que ser precisamente él y no otro que estuviera al final de la dieta?.

Me “pertreche” en mi butaca, las palomitas, el agua, las chuches y el abrigo polar, que esa es otra ¡Dios como ponen el aire!. Estos no entienden de ahorro energético. Se oscureció la sala, salieron los títulos, todo iba bien, “cuatro gatos” viendo la peli, aquí y allí y justito en ese momento interesante que empiezas a arrancar motores cerebrales llega el que siempre viene tarde. No trae la entrada en la mano, no sabe bien en que fila y butaca va, viene con una prole de críos que alborotan lo suyo, no hay luz, no aviso al acomodador y a partir de aquí lo que hace es incordiar a todo ser humano que intenta concentrarse. Cinco minutos tardo en encontrar lo suyo y yo intentando esquivarle, estuve por decirle que si quería lo cojía yo en brazos durante toda la peli. Hubo un momento que se quedo como petrificado mirando la butaca. ¡Anda bobo, si se han caído los números! y no hacia nada, ni buscaba soluciones ¿le habrá dado un “”yuyu”?. Después preguntó al que estaba delante, al que estaba detrás, al que estaba al lado. Encendió la luz de reloj y después la del móvil para ver los números y cuando parecía que ya estaba todo resuelto, resulta que su butaca estaba justo en el otro lado de la fila, justo en el otro lado de la sala. Cinco minutos perdidos, cabreo generalizado, “protesteo” bajo cuerda, rechinar de algún diente, acomodación de nuevo en la butaca, referencias mentales a la pobrecita madre de alguno. Sssssssss. Silencio la peli empezó hace 10 minutos. ¡Que me devuelvan el dinero proporcional o que castiguen al gordo de rodillas por llegar tarde!.