Malditas Baldosas
Abril 21, 2008
Aprovecho ahora que estamos con las lluvias, para renegar de esas aceras en las que siempre se oculta la “maldita baldosa que mueve”, y seguro que os a pasado alguna vez, vais con prisa por culpa de la lluvia ,y como no; pisáis la maldita baldosa que mueve y ”plaff ”,manchurrón de agua y restos de barro los pantalones, una putada, habría que pedir daños y perjuicios al ayuntamiento, reniego de este tema porque hace tres días que me pasado, y encima tenia que ir a trabajar, y allí fui yo con mi mancha en los pantalones a currar, vaya tela.
Abril 21, 2008 en 8:44 am
A mi me gusta como se produce el salpicón, pisas con un pie, notas el desequilibrio de la baldosa y el agua salta en cuanto estas pasando el otro pie paralelamente a la baldosa. Te ensucias, pero muy una forma muy sincronizada.
Abril 21, 2008 en 9:23 am
Joder en el patio de mi edificio hay unas cuantas así, lo que pasa es que yo las tengo controladas y las voy esquivando. El problema es cuando voy corriendo (llego tarde a todas partes) y de pronto siento que se mueve y el “chop” ¡¡¡coooñooo ya voy pringá!!!
Abril 21, 2008 en 4:16 pm
Yo odio más las baldosas que resbalan. Además tengo tendencia a ostiarme cuando las aceras estan mojadas, no se si será por las suelas de mis zapatos o que soy torpe.
Abril 21, 2008 en 5:24 pm
A mí cuando mas me putea es cuando vas de boda y llevas tu vestido mono con tus medias y unos tacones que quitan el hipo, y por más que intentas esquivarlas, ZAS!justo pisas la que más agua lleva, y a joderse. Menos mal que siempre llevamos otro par de medias en el bolso, por si acaso.
Abril 22, 2008 en 8:46 pm
A mi es que me resbalan todas, no unas cuantas aisladas, sobre todo cuando llevo unas botas de goma, monísimas por cierto, y que me las compre, precisamente para cuando llueve poder pisar los charcos y…joder, porque eran preciosas y se suponía que útiles en los días lluviosos, pero las jodidas resbalan tanto que me da miedo ponérmelas con el suelo mojado,así que,cuando las luzco voy por la calle en plan reflexivo, para disimular el cuidadín con el que tengo que andar ¡incongruencias de la vida!