Bigotes, mostachones o pelusilla
Febrero 22, 2008
Una noticia en el periódico me ha puesto los pelos ( y nunca mejor dicho) como escarpias. En Brighton se ha celebrado un concurso de barbas y bigotes al que se presentaron nada menos que 250 personas, todos ellos frikis de pelo facial que habría que verlos; si alguien quiere apuntarse para dentro de dos años, en Alaska, ya puede ir dejándose de afeitar para ganar. Y es que los anglosajones son bastante raros y celebran eventos un tanto extravagantes para mi mentalidad latina. El curioso certamen me recordó la existencia de cierto bigote, de un tipo de esos a un bigote pegado, un bigote superlativo, más que hombre, bigote.
Hay bigotes en daguerrotipia en blanco y negro amarillento de algún tatarabuelo trotamundos y mujeriego, en cualquier guerra de otro tiempo; bigotes postizos, de Charlot, aparentando de día, disfraz de conveniencia, dejándolo en la mesita de noche al ir a dormir; bigote, natural, inglés, francés, imperial, húngaro o estilo libre; bigote que se queda en pelusilla; bigote mujeriego, solapado, rizado, coqueto, que parece querer a las mujeres por encima de todo y que a todas ama; bigote cementerio de besos; bigote puntiagudo, surrealista, daliniano, como aguja, al estilo Vercingetorix, amenazador; bozo mojado en espuma de cerveza, mostacho de borracho; bigote de fanático, aclamando al líder y luego ahorcándolo o inmolándose en nombre de su dios; bigote con tricornio en pareja; los bigotes de los machotes, de Pancho Villa o de los que aman a otro bigote; bigotillos de los sabihondos, de los listillos o señoritillos; bigotes de los forzudos de circo, bigotudos, o de algún borbón, de España, pendón; bigotes terroríficos y ridículos de dictadores y asesinos, Hitler, Franco, Stalin, Pinochet.
Pero no. El bigote que vino a mi mente no aparece en libros de Historia ni pasará a la posteridad; son pelillos de jefecillo de chichinabo, a dedo nombrado; bigote que afeitarán cualquier día arrancándolo de cuajo, sin espuma ni paños calientes; mostacho enorme, simulador, mujeriego, débil y timorato; bigote antipático, de pocas palabras y huecas e incompresibles; bozo estirado, serio, altanero, inescrutable, reconcentrado; bigotón de don tacañón carrozón.
Decían los antiguos que un hombre sin pelo debajo de la nariz deja de ser un hombre; yo, más bien, diría que hay hombres a los que les quitas el bigote y pasan a ser nada, desaparecen como por arte de magia; quizás mejor, nunca han sido nada y por lo menos con mostacho son bigote andante, cepillo de vello en el labio para barrer muecas o tapar labio leporino, esconder inseguridades, dentaduras deformes, caras de malaleche o malajai, semblantes de niños malcrecidos aspirantes a hombres siniestros y así aparentar virilidad o gallardía.
No me gusta nada tu bigote, forastero; pero mucho menos que tu mostacho me gusta tu cerebro.
Febrero 23, 2008 en 1:51 am
que no te gustan los bigotes, esta claro,…o quizás lo que no te gustan son los dueños de algunos bigotes ¡va a ser eso!
Febrero 23, 2008 en 2:23 pm
Pos eso!
Febrero 24, 2008 en 5:07 pm
Que verborrea tan graciosa sobre los bigotes. Has sido muy suavecita con la persona dueña de ese bigote.
Febrero 26, 2008 en 1:15 pm
se me ocurren un par de personas a quien prestarle rostro para tu fantástico bigote,pelillos, mostacho o como le quieras llamar, aunque supongo que será ese que tantas veces nombramos sin nombrarlo, sólo con un gesto ya sabemos la persona !que compenetración!….. y que traviesillas que somos a veces las chicas, aunque p3ensándolo 2 veces igual me estoy equivocando de pé a pa….
Julio 12, 2008 en 5:54 pm
son lo peor que a una mujer le puede pasar porque le da verguenza mirar a un hombre a los
ojos